domingo, 10 de septiembre de 2017

Dos semanas más y ya van cuatro rumbo a Valencia

Otras dos semanitas de entrenamiento y ya van cuatro. Las sensaciones siguen siendo buenas y cada vez más metido en los entrenamientos y con más ganas, la motivación sigue por todo lo alto.

La tercera semana fue un poquito más relajada que las dos anteriores tanto en ritmo como en kilómetros, mucho trabajo y un fin de semana de montaña me complicaron un poco los entrenamientos, pero tampoco estuvo nada mal.

Tercera semana de entrenamientos:

Lunes: Un trote de 48 minutos por Cabueñes, haciendo 9 kilómetros con ritmo medio 5:22. La verdad que fue el único día en el que las piernas estaban un pelín cargadas y decidí no forzar.

Miércoles: una intensa sesión de fisio

Jueves: 1 hora y 5 minutos haciendo un total de 12.92k. Para empezar 3,6 kilómetros de calentamiento con ritmo medio 5:09, seguidos de 2k con ritmo medio 4:11 por el Paseo del Muro, luego 3,56k con ritmo medio 5:23 dando vueltas por el Cerro de Santa Catalina que incluyó una sesión intensa de cuestas. Después otro 2k con ritmo medio 4:11 y para terminar 1,75k de trote.
Muy buen entrenamiento por ritmos y sensaciones, la recuperación con cuestas no estuvo nada mal.

Sábado: 54 minutos 56 segundos por el Muro con ritmo medio 4:54, salieron 11,16k. No había tiempo para más, tocaba excursión con amigos de las “buenas”. Nos fuimos a Brañagallones e hicimos 9,5 kilómetros por el monte con desnivel acumulado de casi 1800 metros.

Domingo: Después de un fin de semana de montaña intenso, por la tarde y la verdad con pocas ganas, 17 kilómetros incluida subida a La Providencia. Ritmo medio 4:55.

El total de la semana 50.16 kilómetros

Cuarta semana de entrenamientos:

Miércoles: Por la senda de La Camocha y con un sol de justicia, hice 15,19 kilómetros de trote con ritmo medio 4:48. En total 1 hora 13 minutos y buenas sensaciones

Jueves: 6,64 kilómetros de calentamiento por la Senda de la Camocha y ritmo medio 5:16. Después tres series de 9 minutos con recuperación de 1 minuto. Los ritmos medios de las series 4:29/4:28/4:30.

Sábado: 14,4 kilómetros por la Providencia e Infanzón con ritmo medio 4:59. Tiempo 1 hora 11 minutos 49 segundos.

Domingo: Tocaba la primera prueba buena del maratón, 22 kilómetros que salieron bastante bien, mejor de lo esperado, teniendo en cuanta que en este tipo de tiradas tampoco toca meter ritmos muy fuertes.
Tiempo empleado 1 hora 48 minutos y ritmo medio 4:54. Los primeros 6k a 5:11, otros 6k a 4:56, 7k a 4:42 y para terminar 3k a 4:50.
El total de la semana 65.42 kilómetros


Toca ya pensar en la semana número 5 y como siempre solo os puedo decir que PROMETO ENTRENAR…

lunes, 28 de agosto de 2017

Y ya van dos semanas rumbo a Valencia

Ya van dos semanas de entrenamiento y voy a tener que poner un poco de “freno” que enseguida me caliento. Las sensaciones estupendas, otra vez disfrutando de hacer kilómetros y sintiéndome cada vez más fuerte.

Tengo que reconocer que algún día me he encontrado un poco cansado, pero creo que es normal por la carga de kilómetros que estoy empezando a hacer y a los que ya no estaba acostumbrado y menos a los ritmos fuertes.

Lo mejor insisto en que son las sensaciones y la motivación, estoy convencido de que estos meses pasados más tranquilos y de pocos kilómetros me han venido estupendamente, pero no hay que emocionarse que todavía queda mucho por hacer.

La primera semana tal vez empecé demasiado fuerte y las piernas es cierto que se resintieron un poquito, pero una buena sesión de fisio me las dejó como nuevas.

Los entrenamientos de la primera semana fueron los siguientes:

Lunes: 11,6 kilómetros a 5:55 con fuertes rampas por La Providencia para ir fortaleciendo piernas. Acompañado por Rafita en bici que cuando se cansaba esperaba a que repitiese las rampas…

Martes: 1 hora 18 minutos de Fartlek por la Senda de La Camocha. Salieron 16.1 kilómetros. Los primeros 5k a 4:55 para calentar luego 2k a 4:29, 1k a 5:35, 2k a 4:28, 1k a 5, 1k a 4:28 y para terminar 4k a 5:04. Este fue el primer entrenamiento con muy buenas sensaciones.

Miércoles: 30 minutos de bici estática muy suaves y 1 kilómetro de trote para hacer luego una buena sesión de estiramientos.

Jueves: 6 kilómetros por el Muro a 5:00, acompañado por Rafa en bici

Viernes: Tocó hacer la tradicional carrera nocturna de la Playa de San Lorenzo. Tras 1 kilómetro de trote suave para calentar, completé los 4,5 kilómetros del recorrido a 4:17 por la arena. Un entrenamiento muy divertido que finalizó con baño nocturno en la playa.

Sábado: Esta vez acompañado por Rafa y Ángela en bici, hicimos 12.6 kilómetros por la Senda de Deva a 5:12.

Domingo: Con Ale del Club del Corredor, nos salieron 17,4 kilómetros por la Senda de la Camocha, suaves al principio pero con buen ritmo en el segundo tramo del entrenamiento. Al final ritmo medio 4:56

El total de la semana 69.7 kilómetros

La segunda semana, ya con más calma, los entrenamientos fueron:

Martes: Trote suave de 8.55 kilómetros a 5:23 por Cabueñes. A continuación una intensa sesión de fisio

Miércoles: 15.58 kilómetros de fartlek. Para empezar 5k de trote a 4:57. Luego cambiando ritmos 3k a 4:42 más 1k a 5:30 más 3k a 4:23, para finalizar 3.57k a 5:25. Este entrenamiento lo hice acompañado por Rafa en bici por la Senda de La Camocha.

Jueves: 11.8 kilómetros con buenas cuestas por la Providencia y Senda del Cervigón, ritmo medio 5:20 y muy buenas sensaciones.

Sábado: 8.35 kilómetros con ritmo medio 4:40 por el Muro y para terminar un buen baño en la playa a las 8:45 de la mañana.

Domingo: 18,7 kilómetros progresivos por La Providencia y el Infanzón. Los primero 5k  con ritmo medio 5:13, otros 5k ritmo medio 4:59, otros 5k a 4:31 y los últimos 3k con ritmo medio 4:10. Para rematar 0,7k de trote. Terminé encontrándome muy bien y con ganas de seguir, pero hay que ir dosificando fuerzas.

El total de la semana 63 kilómetros.


Poco a poco habrá que ir subiendo kilómetros y metiendo ritmos fuertes con días de series y cambios de ritmo, pero todo llegará. Por el momento solo puedo deciros que PROMETO ENTRENAR rumbo a Valencia.

lunes, 14 de agosto de 2017

Semana 1 de entrenamientos rumbo a Valencia (14 al 20 de Agosto)

Día 1: 25 minutos de calentamiento + 25 minutos de cambios de ritmo en el arenal de la Playa de San Lorenzo + 15 minutos de trote suave.

Día 2: 25 minutos de calentamiento + 30 minutos de fartlek alternando 2k fuertes con 1k suave + 15 minutos de trote

Día 3: 70 minutos de carrera (incluirá zonas de cuestas para fortalecer piernas) + sesión de gimnasio.

Día 4: 90 minutos de carrera

Como en la preparación de Sevilla alguna semana en lugar de 4 días de entrenamiento haré 5 días, aunque el quinto será más suave o únicamente de gimnasio o natación que seguramente me vendrá muy bien para “no saturarme”.

Como siempre os iré contando mi evolución.


Ahora me despido como siempre diciendo que PROMETO ENTRENAR…

Objetivo VALENCIA 2017

Desde del maratón de Sevilla en febrero del año pasado han pasado muchos meses de entrenamiento, unos buenos y otros no tanto.

Como siempre he estado pensando en nuevos objetivos, pero primero con una lesión que me dio más guerra de lo pensado y luego un importante cambio profesional que me ha dejado menos tiempo para entrenar, he ido retrasando mis planes hasta ahora.

Totalmente recuperado en lo físico y con muchísimas ganas, ya tengo nuevo objetivo que volverá a ser Valencia.


Por delante quedan 14 semanas de intenso esfuerzo, de muchos kilómetros, momentos muy buenos y seguramente algunos muy duros. Pero sobre todo me quedan 14 semanas de ilusión y diversión, que al final es por lo que salgo a correr cada día.

Llevo varios meses dándole vueltas a varias opciones, pero Valencia me encaja perfectamente por fechas, recorrido, ambiente en la carrera y también un poco por resarcirme de mi anterior visita a este maratón en 2012 cuando me tocó sufrir mucho más de lo esperado para terminarlo.
En lo deportivo decir que tras varios meses de entrenamientos más bien flojitos e irregulares, llevo unas semanas haciendo más kilómetros con muy buenas sensaciones y ya puedo decir totalmente convencido que estoy en “modo maratón ON”.

Mañana día 14 de agosto de 2017 empezaré mis sesiones de entrenamiento, volveré a seguir el plan que tan buen resultado me dio en Sevilla y como algún objetivo hay que fijarse, de momento diré que me conformaré con llegar al maratón sin lesiones y terminarlo sin sufrir en exceso. Seguramente a lo largo de estas próximas catorce semanas, según las sensaciones que vaya teniendo iré modificando mi objetivo, lo ideal sería mejorar mi mejor marca de Sevilla 2016, pero ya veremos.

Por si a alguno os interesa todas las semanas os iré contando el plan de entrenamiento previsto, recordando que será “algo vivo” que iré retocando o modificando a medida que vayan pasando los días y siempre según sensaciones y mi evolución.


Ahora os dejo muy ilusionado con este nuevo reto y como no podía ser de otra manera que mejor forma de despedirme hoy que diciendo que PROMETO ENTRENAR…

sábado, 15 de julio de 2017

Fiesta fin de curso del Club del Corredor y otra vez en marcha

Se fue el mes de Junio con pocos entrenamientos y cortitos pero marcado por dos grandes momentos, la escapada a Covadonga en bici con Rafita y para rematar la temporada el estupendo fin de curso del Club del Corredor organizado por Pitu y Lolo Louzao.

Lo de Covadonga ya os lo conté en la entrada anterior de este blog así que paso directamente a la “escapada” de fin de curso. El pasado 25 junio a las 9 de la mañana y tomando como punto de partida el Camping de Deva, veintitrés miembros del CdC cogimos un Alsa rumbo a Villaviciosa. Tras un sinuoso viaje por una carretera plagada de curvas llegamos a La Villa donde, para quitarnos el mareo que llevábamos, nos despachamos un buen desayuno.


Con los cuerpos dispuestos y fuerzas renovadas nos dispusimos a realizar el que ya se ha convertido en el recorrido con el que ya desde hace unos años se despide la temporada del Club, Villaciosa-Camping de Deva por el camino que lleva de Gijón a Covadonga, pero en sentido contrario.

Empezamos en grupo avanzando con bastante “cachondeo”, de eso se trataba. A medida que el perfil del recorrido se complicaba el grupo se fue estirando pero el buen ambiente y las ganas de fiesta continuaron. En los altos aprovechábamos para descansar y reagruparnos, el objetivo era llegar todos, sin ánimo competitivo.

El calor y sobre todo la humedad apretaban haciendo el entreno un poco más duro, el paso de los kilómetros se hacía notar pero por fin llegó el ecuador de la jornada, parada técnica en Casa Pepito en Peón donde unos buenos pinchos y la correspondiente hidratación nos cargaron las pilas nuevamente.












Desde Casa Pepito hasta el alto del Curbiellu el recorrido es duro pero ya empezamos a apretar ritmos y desde ahí hasta el Camping que es todo bajada os lo podéis imaginar.


Una vez en el Camping de Deva una buena ducha, piscina y espicha fin de temporada con las familias. En resumen una jornada inmejorable y que sin duda repetiremos año tras año.

Os decía también que ya estoy otra vez en marcha, después de una temporada con menos kilómetros de los deseados y con alguna que otra lesión ya estoy otra vez metido en faena, con muchas ganas de correr y haciendo, por fin, varios entrenamientos semanales con buenos ritmos y sensaciones. En un mes aproximadamente tengo que tener la maquinaria a tope para empezar con la preparación de mi nuevo reto, así que como siempre me despediré diciendo que PROMETO ENTRENAR…


domingo, 11 de junio de 2017

Camino Gijón Covadonga, MUCHO MAS QUE UN RETO

Diez de junio de dos mil diecisiete, una fecha que seguro nunca olvidaré.



Todo empezó el pasado 17 de septiembre de 2016, después de una intensa jornada en la que corriendo y de una sola tirada un buen grupo de amigos del Club del Corredor hicimos la ruta Gijón Covadonga; junto a La Santina las familias nos esperaban y fue entonces cuando mi hijo Rafa me pregunto si seríamos capaces de hacerlo juntos en bici. Lógicamente mi respuesta fue que sí, que no sería fácil pero que si lo entrenábamos sin duda lo podríamos hacer.


Poco a poco nos fuimos preparando, aprovechando mis entrenamientos, sobre todo los de los fines de semana, no perdimos oportunidad para hacerlo juntos. Sábados y domingos ahí estaba siempre Rafita con su bici para acompañarme en mis tiradas más largas de la semana, alguna que otra salida juntos en bici también nos sirvió para ir preparando el reto que poco a poco iba tomando forma en nuestras cabezas. Frío, cansancio y lluvia no pudieron con su ilusión y siempre estuvo ahí para acompañarme.




Y llegó el gran día, 10 de junio de 2017 con no pocos nervios por lo duro del camino que teníamos por delante, iniciamos nuestra aventura a las 9:15 de la mañana.





Nuestra idea era hacer el camino en dos jornadas, la primera desde Gijón hasta Miyares de aproximadamente 47 kilómetros y una segunda hasta Covadonga de 31 kilómetros.



El primer tramo desde la Plaza de Toros de Gijón hasta el Camping de Deva fue fluido, con muy buen ritmo y mucho ánimo. Una vez allí empezó lo duro, la subida hasta La Olla primero y continuar luego hasta el alto del Curviellu. La verdad que fue durillo pero lo hicimos mejor de lo previsto y sobre todo con muy buen ánimo.

Empezamos entonces la bajada hacia Peón para poner enseguida rumbo hacia el Alto de la Cruz, aquí se iba a poner en prueba nuestra preparación. Poco a poco fuimos ganando metros hasta que por error en lugar de seguir por la carretera tomamos el camino que se hace a pie, la dificultad fue máxima. Imposible pedalear, tanto por la pendiente como por el terreno así que toco poner pie a tierra y empujar las bicis. Así fuimos avanzando hasta poder retomar otra vez la carretera y con más esfuerzo del pensado llegar así hasta el Alto de la Cruz. Llevábamos 19,2 kilómetros más duros de lo previsto pero con mucho ánimo. En el Alto una parada para tomar algo de fruta y unas barritas de cereales y frutos secos y a continuar la marcha. El calor empezaba a apretar, amenazaban con uno de los fines de semana más calurosos del año y no se equivocaron.



Continuamos ruta hacia Amandi, con paso lento pero firme fuimos pasando kilómetros, disfrutando de una buena conversación y con ganas de hacer nuestra primera parada más larga para descansar y reponer fuerzas. Llegamos así al bar Caso en Amandi donde unas buenas coca-colas bien frías y unos pinchos nos cargaron las pilas nuevamente. Rellenamos nuestras cantimploras en la fuente del peregrino y seguimos ruta pensando en nuestra nueva meta, el pueblo de Sietes.



Ese tramo no es especialmente sencillo para la bici y con los kilómetros previos acumulados y el intenso calor, decidimos continuar con menor ritmo y con frecuentes paradas para beber e hidratarnos, la llegada al pueblo de Breceña fue como entrar en el paraíso. Pensamos que debíamos “repostar” y fue ahí donde paramos a comer un buen bocata de lomo con queso “al fresquito” del bar y beber más agua de la que nunca pensamos que podríamos beber…






El cansancio hacía mella en nosotros pero teníamos todavía por delante unos 14 kilómetros que debíamos rematar. Seguimos ruta y poco a poco nos fuimos encontrando mejor, el descanso anterior fue verdaderamente reparador. Con buen ritmo llegamos a Sietes, nueva parada técnica para beber agua fría y continuar bajando luego rápidamente hacia Anayo, Borines y llegando finalmente a Miyares. Varias horas de ruta, cansancio y mucho calor no habían podido con nosotros.



En Miyares nos esperaba Victoria, que regenta el Albergue La Figar de Miyares, un sitio estupendo en el que nos trataron como a Reyes. El albergue, por llamarlo así, es un viejo caserón de piedra con un par de siglos a sus espaldas, totalmente reformado, acogedor y muy cómodo y tranquilo.













Después de una buena y laaaaarga ducha salimos a dar un paseo y a tomarnos un refresco en el Bar Pili, donde más tarde volvimos para cenar y reponer energías para el día siguiente. Unos buenos huevos con chorizo y patatas, las croquetinas caseras de jamón que nos puso Pili antes de la cena, un poco de queso y arroz con leche, fueron suficientes. Rafa es una máquina en bici, pero en la mesa no lo hace tampoco nada mal.


















Enseguida nos fuimos a la cama para descansar, al día siguiente quedaba batalla.

Hoy domingo nos levantamos con mucho ánimo y después de un buen desayuno a las 8:15 de la mañana salimos rumbo a Covadonga. El pedaleo constante y con buen ritmo nos hizo pasar los primeros kilómetros “como si nada”, hasta Llames de Parres. Ahí con continuos sube y bajas más los kilómetros acumulados en las piernas, nos tocó nuevamente poner pie a tierra y empujar bici. De todas formas la idea de llegar a Cangas de Onís podía con todo.





Los últimos kilómetros antes de Cangas fueron otra vez muy fluidos y no negaré que llegar al pie del Puente Romano fue verdaderamente emocionante. Después de las fotos de rigor ya solo pensábamos en nuestra última etapa, llegar a Covadonga.





Se notaba que Rafa tenía mucha ilusión por llegar, el ritmo que llevaba era francamente bueno, incluso le tenía que ir diciendo que aflojase que aún quedaban kilómetros. Cuando llegamos al Repelao nuevas fotos con la Basílica al fondo y fuerzas renovadas para llegar hasta la Santa Cueva. Para que os hagáis una idea de cómo llegábamos, Rafa iba en la bici cantando el himno de Covadonga, no cabía en sí de gozo.

Las últimas rampas antes de Covadonga son muy duras así que le propuse a Rafa poner pie a tierra y llegar tranquilamente, pero se negó y siguió peleando hasta el final. Cuando nos bajamos de las bicis la emoción y el cansancio se nos vinieron encima, el reto estaba superado y con creces.







De esta auténtica aventura que hemos vivido me quedo con varias cosas, pero la principal que aunque ya la conocía no sabía hasta qué punto, es la capacidad de resistencia de Rafita. No se quejó en ningún momento a pesar del fortísimo calor, la dificultad y dureza del recorrido. Siempre manteniendo una amena conversación, con buena cara y pensamiento positivo. Es mucho más fuerte de lo que me imaginaba y os aseguro que no es amor de padre.

Estos dos días juntos seguramente pasarán a formar parte de esos recuerdos que nunca se olvidan, orgulloso de mi hijo y espero que él también lo esté de su padre.


Para terminar y aunque hoy no he hablado de correr, me despediré como siempre diciendo que PROMETO ENTRENAR, sobre todo para poder afrontar otro reto que ya ronda nuestras cabezas. No habíamos llegado a Covadonga y Rafita ya me había hecho otra propuesta para hacer con María y Ángela, al menos habrá que intentarlo.

domingo, 28 de mayo de 2017

Media Maratón RUTA DE LA RECONQUISTA, más dura de lo esperado

La temperatura que rondó en todo momento los 28º y una humedad del 90% hicieron que la carrera de ayer fuese un auténtico infierno, no exagero. En mi caso posiblemente este haya sido el medio maratón que más me ha costado terminar.

La sensación de bochorno nada más llegar a Cangas de Onís ya nos hizo ver las cosas de otra forma, lo de intentar hacer una buena marca habría que dejarlo para otro día, la salud es lo primero y el día no estaba para tonterías.

Tras las fotos de rigor  previas y con un ambientazo ya habitual en esta longeva carrera, tomamos la salida disfrutando del grandioso Puente Romano de Cangas de Onís y con rumbo hacia el Santuario de Covadonga.


Como os decía el calor y sobre todo la humedad apretaban pero con las buenas sensaciones en los entrenamientos de las últimas semanas y las piernas respondiendo, decidí probar y enseguida me metí en un ritmo de 4:15. Esto duró cuatro kilómetros y fue entonces cuando “volví a la cordura” y entendí que ni de broma podría mantener ese ritmo durante todo el recorrido y además igual me lo hacía pagar caro antes de lo previsto, así que aflojé y seguí hasta Covadonga con ritmo cómodo en torno al 4:40. Las últimas rampas antes de llegar a la Basílica se hicieron duras pero tener allí cerca La Santina es un plus de motivación que las piernas agradecieron.

Entre los kilómetros ocho y once noté que iba bastante alto de pulsaciones y como lo primero es lo primero, tocaba relajar un poco y recuperar, así que los kilómetros doce y trece ya de vuelta hacia Cangas aun siendo rápidos por la bajada me los tomé con calma hasta ver que el pulso volvía a su ritmo normal de carrera. Desde ese momento y ya hasta la meta, cada zancada se me hizo eterna, con ritmos medios entre 4:45 y 4:55 el calor no nos daba tregua y la cabeza solo pensaba en parar. Esos últimos kilómetros los sufrí como ya no recordaba, intenté tomármelos con calma y sobre todo controlando el pulso.

La verdad es que en esos momentos durillos en carrera salen a relucir todos los kilómetros hechos en los últimos años, los entrenamientos largos, los rápidos, los lentos, que entre todos hacen que uno conozca bien su cuerpo, sus sensaciones y cómo afrontarlo. No me quiero ni imaginar a los pobres que ayer disputaran su primer medio maratón.

A dos kilómetros de la meta me llevé un buen susto cuando apenas cincuenta metros por delante un corredor se desplomó y tuvimos que llamar a las asistencias, la rápida actuación de una médico que se bajó de su coche fue providencial hasta la llegada de la ambulancia. Gracias a Dios parece que la cosa se quedó en un buen susto.

Volviendo a lo deportivo lo importante es que tras 21 kilómetros de puro esfuerzo en 1 hora 41 minutos y 54 segundos llegó la recompensa, cruzar la meta siempre es gratificante y más si ha costado como ayer. El encuentro con los compañeros del Club del Corredor también fue reconfortante, caras de sufrimiento pero todos con el deber cumplido.




No me quiero olvidar hoy de dar mi más sincera enhorabuena y enviar un fortísimo abrazo a los enormes Cati, Ale y Juan que hoy se las han visto con el maratón de Edimburgo, están como motos.


Ahora ya me despido y como no puede ser de otra forma solo me queda deciros que PROMETO ENTRENAR…